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De nuevo en el cielo: el Boeing 737 MAX recibe autorización para volar en Europa

Luego de ser obligado a permanecer durante 22 meses en tierra tras los accidentes ocurridos en octubre de 2018 y marzo de 2019, el Boeing 737 MAX recibió este 27 de enero luz verde por parte de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) para volver a volar en cielo europeo.

“Tras un análisis profundo de EASA, hemos determinado que el 737 MAX puede reanudar el servicio en total seguridad. Esta evaluación se realizó con total independencia respecto a Boeing o a la Administración Federal de Aviación de EE. UU. (FAA por sus siglas en inglés) y sin ninguna presión económica o política”, dijo Patrick Ky, director ejecutivo de EASA en un comunicado. 

La línea de naves 737 MAX tuvo que parar su actividad luego de dos accidentes en los que murieron 346 personas; el de Lion Air en Indonesia que dejó 189 muertos en octubre de 2018, y el de Ethiopian Airlines, en Etiopía, que tuvo un saldo de 157 muertos en marzo de 2019. Desde entonces, Estados Unidos fue el primer país en levantar la prohibición en noviembre de 2020, seguido de Brasil y Canadá. 

“Estamos convencidos de que el avión es seguro, lo cual es la condición previa para nuestra aprobación. Pero seguiremos vigilando de cerca las operaciones del 737 MAX cuando el avión vuelva a estar en servicio”, explicó Ky.

Las investigaciones sobre los accidentes evidencian que datos incorrectos de un solo sensor defectuoso activaron un sistema de informático que desvió la parte delantera la aeronave hacia abajo.

 

Se trata de un mecanismo que ideó la compañía Boeing para resolver la tendencia de la nave a elevarse más de lo necesario. Aparentemente, el sistema se habría activado en el momento equivocado forzando la trompa del avión a ir hacia el piso justo en el momento en que debió elevarse durante el despegue.

Las familias de las víctimas piden más garantías a Boeing

Boeing afirma que los datos de los dos sensores instalados en el MAX se rastrearán en el avión modificado, en lugar de uno solo, como se hacía en el pasado. No obstante, EASA sugirió instalar un tercer sistema de sensores para actuar como jurado en caso de que falle uno de los sensores principales. 

Esta propuesta abrió un debate internacional impulsado por la Administración Federal de Aviación de EE. UU., que cuestionó la eficacia del sistema al preguntarse si con las modificaciones realizadas los pilotos podrían hacer frente a cualquier interrupción del sensor o si se necesitaba una red de seguridad adicional.

Virginie Fricaudet, hermana de una de las víctimas del vuelo 302 de Etiopía, y quien además dirige una asociación de familiares con sede en Francia, dijo a EASA que el aparato era “aerodinámicamente inestable” y  reforzó la idea de requerir un tercer sensor antes de autorizar nuevamente sus vuelos. 

La pandemia y la suspensión de licencias, la doble crisis de Boeing

La noticia sugiere una reactivación para la compañía que ha sufrido millonarias afectaciones en razón de la pandemia por Covid-19 sumada a la crisis por los siniestros. Boeing anunció que tuvo pérdidas por 11.873 millones de dólares durante el año 2020.

“2020 fue un año de profunda disrupción social y global, lo que ha limitado significativamente nuestra industria. El profundo impacto de la pandemia en los viajes aéreos comerciales, sumado a la paralización de los 737 MAX, ha dificultado nuestros resultados”, dijo el presidente de la compañía, David Calhoun, en un comunicado.

La facturación acumulada de la compañía estadounidense cayó hasta los 58.158 millones de dólares. La compañía reflejó además un flujo de caja negativo de 18.400 millones de dólares, cifras que dan cuenta su peor volumen de entregas de aviones en años, así como de la alta inoperatividad de los últimos meses.

Con EFE y Reuters